Salud mental: decidir sobre la propia vida también cuida

La salud mental no es solo la ausencia de enfermedad. Es el bienestar que nos permite afrontar las dificultades, relacionarnos con los demás y sentirnos parte de nuestra comunidad. Se construye cada día, y depende tanto de la atención profesional como de las condiciones en las que vivimos.

Muchas de las personas a las que Fundación Hestia brinda su apoyo conviven con una discapacidad intelectual, un problema de salud mental, un deterioro cognitivo o una situación de gran vulnerabilidad social. A menudo, además, se enfrentan a la soledad, a la pérdida de vínculos familiares, a la precariedad económica o a barreras para acceder a los servicios. A todo ello se suma el estigma. Tener un diagnóstico y, a la vez, una medida de apoyo puede convertirse en una doble etiqueta.

Y las etiquetas pesan. Pueden provocar que no se escuche a la persona, que otros decidan por ella o que se la aparte de la vida comunitaria. Por este motivo, los cambios legislativos derivados de la Convención de Naciones Unidas sobre los derechos de las personas con discapacidad (2006) han sido el punto de partida para pasar de la incapacitación judicial al apoyo. Es un cambio sustancial. Ya no se trata de sustituir a la persona, sino de ofrecerle los apoyos que necesite para que pueda tomar sus propias decisiones.

Su voluntad, sus deseos y sus preferencias pasan a estar en el centro.Y tienen el mismo derecho que cualquiera a cuidar su bienestar emocional y decidir sobre su vida en el contexto de las medidas de apoyo para el ejercicio de su capacidad jurídica que tengan reconocidas. Sentir que se tiene el control sobre la propia vida es uno de los factores que más protegen el bienestar emocional. En el Dia Mundial de la Salud Mental, abogamos por la autonomía, también de las personas con medidas de apoyo a la capacidad jurídica.

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