Fundación Hestia visita el Poble Espanyol

«Qué bonito, toda España, en un pueblecito». Palabras de una persona usuaria como resumen de la última actividad de Fundació Hestia, la visita al Poble Espanyol del pasado 18 de marzo. Un grupo de usuarios, usuarias y profesionales acudieron a este singular recinto barcelonés. Durante la visita guiada recibieron explicaciones de cada rincón, cerrando la jornada con un vermú al sol. «La actividad se organiza para ofrecer a los usuarios una experiencia diferente fuera de su entorno habitual, acercándolos a la cultura ya espacios emblemáticos», explican desde el equipo de apoyo.

Cabe remarcar que «muchas de las personas participantes disfrutan mucho de este tipo de salidas». La razón, que no suelen hacerlas en su día a día, a menudo por no disponer ni de recursos ni de acompañamiento.  La actividad comparte rasgos con el resto de las programadas anualmente. «Fomentan la socialización, el vínculo entre los usuarios y las trabajadoras, y generan momentos de bienestar y disfrute compartido», detalla el equipo profesional de Fundació Hestia.

Ésta, además, permitió al grupo «conocer diferentes estilos arquitectónicos y culturales en un mismo espacio, lo que le convierte en una experiencia enriquecedora y accesible», comentan desde el equipo.  Forma distinta, pero casi el mismo fondo en la valoración de uno de los participantes. «Qué guapo, niño, pero tengo las piernas que no puedo más», decía al término de una salida que se vio acompañada del buen tiempo.

«Esto facilitó que los participantes disfrutaran aún más de la actividad. El recorrido se adaptó al ritmo de los usuarios, haciendo pequeñas pausas cuando era necesario para garantizar su bienestar».También fue especialmente valorado el momento del vermut. «Permitió un espacio de conversación distendido y de convivencia. Por lo general, la actividad tuvo una muy buena acogida y se valora positivamente repetir experiencias similares en el futuro», remataban desde el equipo de apoyo de Fundación Hestia.

El Pueblo Español

El Poble Espanyol se construyó con motivo de la Exposición Internacional de Barcelona que tuvo lugar en 1929. Actualmente es uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad. Más de 40.000 m2 acogen la réplica de un genuino pueblo ibérico con sus calles, sus plazas, un ayuntamiento, un monasterio, comercios artesanos y restaurantes. Todos los edificios del Poble son representativos de la riqueza arquitectónica de la Península.

 

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